Hace unos meses compre unos zapatos de una marca bastante conocida. La promesa: zapatos que soportan la inclemencia del tiempo, para gente que le encanta el aire libre y que quiere mantenerse seca y confortable. La promesa implicaba un precio mayor al del promedio del mercado. Pero parecía valer la pena.
Acabo de volver de Bretaña (norte de Francia). Para los que no la conocen es muy verde y bonita. Se pueden hacer paseos por el campo y se comen crepes increíbles. Pero también es una de las zonas mas frías y húmedas que uno se puede encontrar.
Mis pies han estado mojados buena parte del tiempo
El marketing puede hacer coas estupendas por un producto. Puede vender historias, ventajas y beneficios. El problema es cuando el producto no concuerda con la promesa.
Se puede fallar una sola vez en cumplir con las expectativas del cliente. Las segundas oportunidades son hoy en día casi inexistentes. Hay demasiadas opciones en el mercado y el poder de la marca ya no es lo que era.


