Hace unos años trabaje como consultor en un proyecto liderado por una escuela de Negocios en los EEUU. La idea era ayudar a una ONG peruana a colocar una serie de productos en el mercado americano. Los productos eran creados por mujeres de zonas deprimidas que obtenían los beneficios de la venta.
El proyecto fue bastante exitoso. Excelente análisis de mercado, sólidos modelos matemáticos para proyectar escenarios de compra, recomendaciones para ajustes y modificaciones del proceso de producción. Una consultoría en regla.
Un día, viaje a ver como estas mujeres trabajaban. 4,000 sobre el nivel del mar, un frió espantoso y una de las zonas más pobres del Perú. Allí, rodeado de estas señoras, sus hijos, gallinas y demás, tomando notas y analizando como se hacían los productos, una persona que me acompañaba me preguntó en broma: "¿Para que todo ese tinglado? ¿No seria mejor darles todo el dinero de consultoría que estamos gastando para que lo usen en mejorar sus vidas?"
Ups¡¡¡
El tema me ha vuelto hoy a la mente al leer los resultados del primer año de la campaña PRODUCT RED para enfrentar enfermedades en África. American Express, GAP, Motorola, Apple, Armani reunidas, 100 millones de dolares de presupuesto de marketing, miles de anuncios, PR, estrellas de cine y de la música. Todo para obtener US$ 18 millones netos que se destinan a la ayuda final.
¿Para que todo este tinglado?
¿No sería más beneficioso donar directamente los 100 millones? ¿Donde se pierde el norte y se empieza a pensar más en la campaña o en los beneficios para las marcas en vez de el fin que se persigue? ¿Donde la consultoría de negocios, de producción o de marca despega los pies del suelo? En el proyecto que comenté al principio, nos dimos cuenta de este "vicio" y cortamos el problema de raíz.
Hay toda una discusión en internet (blogosfera incluida) y el tema ya ha saltado a la CNN. Como ejemplo, esta página que invita a la gente a comprar menos "crap" (mierda) y a donar más dinero.
El tema de las ONG y sus, a veces, complicadas estructuras tiene historia. Este comercial de Sra. Rushmore puso el dedo en la llaga hace un par de años.
Quien dijo que el marketing y emprendimiento social eran sencillos.


